¿ Por qué esto ?

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Como sabemos las personas con autismo tienen  muy comprometidos en su desarrollo aspectos esenciales que inicialmente  podrían parecer baladíes: el placer de relacionarse; la necesidad de comprender a los otros; el compartir emociones y estados mentales. Estas piezas del puzzle que somos son esenciales:  van a desencadenar la generación de un  código lingüístico común y  la capacidad de simbolización; e irán conformando las respuestas situacionales que juegan con la flexibilidad mental que nos define. Somos desde el principio depositarios de una herencia cultural en la que nos concluimos; desde la que vamos a leer lo que nos rodea; desde la que vamos a definirnos.  Pensemos en el volumen y el peso de todo lo que supone la herencia cultural y en la influencia de su ausencia.

            Interactuar,  jugar,  experimentar en lo que sea, con el concurso de otros, es el laboratorio donde te terminas…….. ;  y lo que en un desarrollo común son pulsiones predeterminadas,  se desatan sin mas y  componen sin esfuerzo alguno el curso de  actividades ordinarias de la niñez,  han de hacerse percibir en unas condiciones especialmente claras a las personas con autismo. Las dificultades severas en estos procesos necesitan ser compensadas. Implicándose aquí todo lo que nos capacita para  la relación con los demás  y con el entorno. Reconstruirlas aún en la más ínfima medida conducirá a estos de nosotros a contactos  productivos con los otros y con los ambientes en derredor.

               Por otro lado y de nuestra experiencia entendemos que las personas con autismo buscan o rechazan cantidades inusuales de ciertos tipos de sensaciones y son extremadamente sensibles a ellas. Son un caso muy peculiar en los aspectos perceptivos.  Para mí,  tiene un valor esencial  su interés, casi diríamos que obsesión, por el movimiento. Esta pulsión,   determina un muy buen control motor. Entre las posibles razones:  Una base perceptiva, una alta receptividad de este tipo sensores: vestibulares y propioceptivos; Una base neurológica: una de esas especialísimas y extrañas altas capacidades  asociadas a los trastornos del desarrollo; Una alta experimentación/ análisis de su propio movimiento: hay juego, exploración, aprendizaje, en torno al movimiento, aunque típicamente en solitario.

            El trabajo que desarrollo hace años a este respecto pretende determinar esas peculiaridades, en particular su competencia. Indicar como la actividad en el agua, respetando los parámetros que indicamos, nos señala una muy poderosa estrategia  para la intervención. Pretende establecer las serias diferencias entre los programas de trabajo de “intervención en el agua” en autismo y otras patologías severas.  Quiere diseñar, con la raíz de un adecuado uso de este estímulo, el motriz, un programa de intervención sistemático en las dimensiones alteradas;  Busca utilizar estas capacidades, tan desarrolladas e influyentes como estimulantes, para transferir posibilidades a otras áreas menos desarrolladas y a  otros ámbitos. Definir cautelas, evitando la utilización de este valioso recurso en programas de ocio mal entendidos, que minimizando sus posibilidades se tornan en otro juego en solitario,  generando nuevas estereotipias; Fijar: Guiones de trabajo; Registros;  Un soporte teórico; Actividades, específicas; Hacer entender la necesidad de trasladar estos  programas a la estimulación temprana y la conveniencia de formar en ellos a las personas de referencia en el  entorno familiar. Generar también un debate sobre esta propuesta centrado en comprobaciones empíricas tales como las que han generado el trabajo.

           Cualquier programa de trabajo, sea el que sea el aspecto central que quiera cuidar, debe partir de un claro entendimiento de la patología en cuestión: Son aspectos centrales del trabajo la relación social; la comunicación; la anticipación y la flexibilidad; la simbolización. No estaremos trabajando, me dirás, especialmente aspectos motrices. Te diré: Estaremos utilizando la motricidad, esa pulsión, esa estimulación que se busca compulsivamente,   para rehacer  estos aspectos básicos esenciales. Te diré: La identificación de un estímulo que no sacia; que siempre se nos presenta como tal en la patología; que es manipulable en múltiples sentidos: pieza esencial  para componer la relación con el tutor, para compartir objetos con él, para iniciar la comunicación en torno a esta relación, etc… es para quien trabaja con autistas la ideal. Te diré: En  mi experiencia con autistas no he visto nada que genere tanto placer directo, de forma inmediata, que requiera de la presencia del otro, que provoque series de demandas reiteradas, intencionadas, señaladas, signadas de una forma natural, un espacio en el que libremente puedan desarrollar actividades para ellos llenas de sentido. Te diré: Para el trabajo con autistas cualquier actividad que pueda definirse/ desarrollarse en estos rasgos es la ideal terapéuticamente. 

Disponemos de la motivación, el aspecto central de cualquier intervención  -más aquí-  y desempeña esto un papel crucial en la selección de las actividades.

¿Panacea?, no, Simplemente un aspecto más dentro de los programas de Intervención pero jugando con un estímulo que: Es perfectamente manipulable; Dibuja la actividad como la más deseada; No sacia; Genera vínculos muy fuertes, Nos permite la intervención en los aspectos adecuados. 

La propuesta de intervención en el agua para autistas, no se entiende sino dentro de una propuesta de intervención completa de la que esta forme parte.

Román Esteban Pérez Déniz

rperden@gmail.com

 

 

 

 

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